miércoles, 23 de mayo de 2018

Wanderlust en la Alte Nationalgalerie

La Isla de los Museos es una de las referencias culturales de la capital. En ella podemos encontrar arqueología, escultura, numismática, pintura... En este "refugio para las artes y las ciencias", idea que se aplicó en el siglo XIX para el desarrollo de conjunto museístico, la Alte Nationalgalerie es el referente en cuanto a la pintura del siglo XIX se refiere. Actualmente sus salas de la planta superior presentan la exposición. Wanderlust. De Caspar David Friedrich a Auguste Renoir, una temática que se adentra en el sentido que la pintura romántica dió al senderismo y la inmersión en la naturaleza.

Foto: Jörg Zägel/ Wikimedia Commons/ CC BY-SA 3.0


Wanderlust, el concepto.
Este término de origen alemán fue asimilado por el contexto anglosajón como un concepto que se refiere a la pasión por viajar. Wandern podría traducirse como caminar o hacer senderismo, mientras que lust indica ganas o pasión por algo. El senderismo como un tema pictórico nos lleva al gusto de los románticos por regresar a la naturaleza.

En la actualidad este concepto se aplica para aquellas personas inquietas que siempre tienen un nuevo objetivo viajero en su mente. Aquellos que no pueden dejar de planear una escapada para cada festivo del año. Generalmente tienen un carácter extrovertido ya aventurero que les lleva a una búsqueda constante de experiencias nuevas.

Caspar David Friedrich: Wanderer über dem Nebelmeer, 1818.
Foto: dominio público/Wikimedia Commons

La exposición.
En el caso de la exposición -que se mueve en el contexto de finales del siglo XVIII y el siglo XIX principalmente-, el concepto originario del Wanderlust, aquel directamente ligado con la naturaleza y el senderismo, es el que se aplica. Las diferentes secciones nos narran como capítulos, diversos aspectos de este regreso a la naturaleza, de vagar entre sus formas. El viaje -también se hacen referencias al peregrinaje- como tema artístico, se convierte en símbolo del viaje de la vida.

El comienzo del discurso viene determinado por el descubrimiento de la naturaleza salvaje y la exploración que geógrafos como Alexander von Humboldt llevaron a cabo para llevarnos progresivamente por diferentes obras que completan el significado de la exposición. Como pieza clave, destaca el préstamo que desde la Kunsthalle de Hamburgo han realizado: Wanderer über dem Nebelmeer de Caspar David Friedrich, el cual podríamos traducir por "Caminante sobre un mar de niebla". Encima de una gran roca de forma triangular -eje principal de la composición-, se yergue victorioso el senderista que mira desde la cima un mar de niebla. Da la espalda al espectador lo que nos permite tener la misma visión que el protagonista. Un sentimiento melancólico, un momento de profunda reflexión del individuo y cierto aire de ensoñación son percepciones que podríamos aplicar a esta y otras obras del artista romántico alemán.

Gustave Courbet: La rencontre, 1854. Foto: dominio público/ Wikimedia Commons

Otra de las joyas pertenece al genio francés Gustave Courbet. Indiscutible representante del realismo, aparece saludando a su mecenas, Alfred Bruyas, con cierta actitud altiva. Destaca especialmente como en su mochila de viajero asoman sus herramientas de artista lo que trata de mostrar la libertad individual del mismo. Por último, Pierre Auguste Renoir nos deja con Chemin montant dans les hautes herbes, una imagen primaveral o veraniega con  un prado verde en el que por pequeños caminantes se pierden entre las altas hierbas. Destaca especialmente cómo las figuras se sumergen en el paisaje hasta casi perderse en el mismo así como su pincelada corta y rápida propia de los impresionistas.

En la Alte Nationalgalerie hasta el 16 de septiembre. El precio de las entradas es de 12€ regular (se puede visitar Wanderlust y la exposición permanente) y 6€ en precio reducido.