jueves, 9 de noviembre de 2017

28 años sin el Muro de Berlín

Un día como hoy de 1989 caía el muro de Berlín. Una pared de más de 150 km que separaba ambos berlines y rodeaba la frontera de la parte occidental. La intención: que Berlín oeste dejara de ser un colador por el cual, miles de sus vecinos orientales, se marchaban a la otra Alemania.

Foto: Muro de Berlín rodeando la Puerta de Brandeburgo, 1961
Namensnennung: Bundesarchiv, Bild 145-P061246/ o. Ang./CC-BY-SA 3.0
El Muro

La mañana del 13 de agosto de 1961, los berlineses se levantaron con la sorpresa y la incertidumbre al encontrarse la ciudad dividida por una alambrada de espino vigilada con alta seguridad. Este "muro de protección antifascista", como lo llamaron los integrantes del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), marcó la historia de la ciudad cuyas huellas son todavía rastreables en la capital alemana.

Foto: señal del recorrido del Muro de Berlín.
ProtoplasmaKid/Wikimedia Commons/CC-BY-SA 4.0
El Muro se fue perfeccionando pasando de ser, esa inicial alambrada de espino, hasta el conjunto de bloques de cemento de entre 3,5 y 4 metros de altura con armazón de acero y un cuerpo cilíndrico en su extremo, que impedía el correcto agarre de las manos al tratar de saltarlo. Pero, la configuración más moderna del Muro contaba además con un sistema de alarmas, medidas antitanques, un foso, etc., que se denominaron como, "la franja de la muerte".

Una edificación que se mantuvo en pie durante 28 años, los mismos que hoy, la capital alemana lleva viviendo sin él.

La caída

A grosso modo podemos decir que la apertura de la frontera entre Austria y Hungría en mayo de 1989, que motivó que muchos alemanes orientales consiguieran fugarse por esta grieta; añadido a las manifestaciones en toda Alemania del Este pidiendo mayor libertad de circulación, entre otras cosas, generaron tanta presión en el gobierno de la RDA que finalmente el muro cedió. El 9 de noviembre de 1989, en una rueda de prensa, desde el gobierno se anunciaba que estaba permitido cruzar al oeste.

A raíz de este hecho, miles berlineses salieron a la calle y se agolparon en los puntos de control para cruzar al otro lado. Las imágenes de júbilo  y alegría, de unos abrazando a los otros, de gente subida sobre el propio muro... crean una estampa que forma parte de la historia de esta ciudad como ninguna otra.