miércoles, 30 de enero de 2013

BERLÍN Y LA LITERATURA

Escritores de todo el mundo y de todas las épocas se han interesado constantemente por la ciudad de Berlín, y la han elegido en múltiples ocasiones cómo escenario de sus obras.

Si tenemos en cuenta que Berlín ha sido y sigue siendo una ciudad esencialmente vanguardista, cuya riqueza se basa más en la creatividad de sus habitantes que en recursos económicos, no es extraño que se haya convertido en un perfecto laboratorio literario.

Por eso, aquí te dejamos un listado de obras sobre Berlín, organizado según la época en la que se ambientan, para que desde casa podáis tomar un primer contacto si es que aún no habéis visitado la ciudad,  o para seguir descubriendo la fascinante historia de la capital de la literatura.

REPÚBLICA DE WEIMAR
Berlín Alexanderplatz,  de Alfred Döblin
Por lo demás, pasan muchas cosas en Alex, pero lo importante es que esté ahí. (…)

Berlín 1927: Franz Biberkopf ha pasado cuatro años en la cárcel por un homicidio cometido en estado de enajenación mental. Por fin libre, vaga por la seductora ciudad. Su propósito: encontrar un apartamento y un trabajo, empezar una nueva vida, convertirse en mejor persona. Pero en el caos de la ciudad y de la gente ya no sabe orientarse, y pronto vuelve a torcerse su camino. Las tentaciones y encantos de la gran ciudad lo superan, y sus primeros intentos de deshacerse de su antiguo yo fracasan. Largo tiempo se ve obligado a deambular el antihéroe de esta epopeya berlinesa, hasta que de forma inesperada consigue aproximarse al objetivo de su camino.

Gracias a su técnica de collaje de diferentes tipos de textos, al cambio de niveles narrativos y al método del monólogo interior, Döblin crea una vívida semblanza del Berlín de la década de 1920. El lector acompaña a Franz Biberkopf en su travesía por la jungla moderna, que siempre acaba yendo a dar a la plaza Alexanderplatz.


TERCER REICH Y 1945
Los Hermanos Opperman, de Lion Feuchtwanger

La novela cuenta la historia de los hermanos Oppermann y sus respectivas familias entre los años 1932 y 1933, ante el trasfondo de la toma de poder por parte de los nazis en Alemania.

La familia judía de los Oppermann se encuentra plenamente integrada en la alta sociedad berlinesa. Los hermanos son exitosos y reconocidos: Martin gestiona la fábrica de muebles heredada del abuelo, Edgar es médico jefe en el hospital Charité y Gustav es un humanista dedicado a la literatura. Ninguno de ellos es capaz de imaginar lo que les espera dentro de un año: tener que huir de su querida patria debido al movimiento popular.

En uno de los numerosos hilos argumentales añadidos también se menciona a la clase obrera. El vendedor Markus Wolfsohn se ve discriminado y acosado cada vez más, hasta que decide emigrar a Palestina tras un interrogatorio con la SA (las así denominadas "tropas de asalto").

Feuchtwanger escribió Los hermanos Oppermann en 1933, cuando ya se encontraba en el exilio. De manera cautivadora e insistente nos describe el brutal progreso del acaparamiento de poder por los nazis, así como su complejo de superioridad racial, hasta enquistarse en el interior de la sociedad alemana. También refleja con claridad la pérdida irreversible para Berlín que supone romper con una larga tradición de convivencia, desterrando a la población judía.

Una mujer en Berlín, anónima

Berlín en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Los habitantes esperan en los sótanos de las casas el fin de los bombardeos, el fin de la guerra. Pero la capitulación de Alemania en mayo de 1945 no trae consigo la anhelada paz, sino al Ejército Rojo y, con él, el saqueo y las violaciones. Berlín es una ciudad sin ley en la que la vida y la propiedad no tienen valor. Sin electricidad, sin agua, sin comida y en miedo constante ante las “relaciones obligadas” con los rusos, uno intenta salvar lo único que le queda: la vida.
Una mujer en Berlín contiene el diario que una autora anónima llevó durante los últimos días de la guerra y después de estos. De forma sorprendentemente sobria y sutil la mujer describe la vida en la ciudad destruida, en la que ya sólo impera la ley del más fuerte. Con cruel precisión plasma el sufrimiento y los abusos contra las personas en un momento en el que todo parece perdido. Pero del sufrimiento también surge la solidaridad que da fuerza y esperanza para un futuro incierto. Un libro conmovedor.

GUERRA FRÍA Y MURO
La avenida del sol, de Thomas Brussig

Michael Kuppisch, llamado Micha, es un „zoni“. Su calle empieza en el número 379 porque vive en la parte más corta de la dividida Avenida del Sol, en Berlín oriental, en la “zona”. Es cierto que la parte más larga de la calle se encuentra a sólo unos metros de la casa de Micha, pero está al otro lado del muro de Berlín y de la franja de la muerte, en otro país, la RFA.

La vida cotidiana de Micha está determinada por los encuentros con su pandilla, con el “potencial”. Le acompaña la música, que de hecho está prohibida en el Este, le endulza la vista Miriam, la más guapa del colegio, y le devuelve a la cruda realidad el hecho de que sus padres estén adaptados al sistema. La madre de Micha quiere hacer de él un “buen ruso” y por eso le llama “Mischa”, su padre escribe protestas que por miedo nunca envía y Micha escribe para Miriam la historia de su vida en sus cuadernos del colegio. Nadie en el entorno de Micha puede sospechar qué poco tiempo le queda a la vida cotidiana de la RDA.

Nox, de Thomas Hettche

Berlín en la noche del 9 de noviembre de 1989: el Muro ha caído. El delirio colectivo recorre la ciudad. Mientras la gente del Este y del Oeste se abrazan los unos a los otros, por las calles deambula una mujer que guarda un oscuro secreto. Acaba de cometer un asesinato. Confusa y perpleja, erra escrutando una ciudad conmocionada por la alegría y la ilusión. Durante su vagabundeo en dirección al Este cruza la “cicatriz”, la antigua frontera, que tanto se parece a la que lleva en su cuerpo.

Thomas Hettche recrea, de forma surrealista, la noche de la caída del Muro, una noche en la que todo parece posible. El lector vaga tras los pasos de una asesina, que busca ella misma su propia identidad, por una ciudad que se ha unificado después de 28 años. En ese histórico momento Berlín forma un escenario que no puede ser más embriagador.

TRAS LA REUNIFICACIÓN HASTA LA ACTUALIDAD
Yo no soy Berlinés, de Vladimir Kaminer

Llegué hace quince años a Berlín oriental, por razones que aún hoy me resultan incomprensibles. Probablemente fue simple curiosidad por conocer mundo y un ansia irrefrenable por viajar lo que me arrastró hasta Berlín. El viaje resultó una decisión fatal. Una vez que se llega aquí es ya casi imposible salir. Berlín ata.
Esta irreprimible curiosidad ha seguido inmutable en Wladimir Kaminer y lo demuestra a lo largo de su “guía para turistas vagos”, con un índice que despliega títulos tan sugerentes como Fauna berlinesa o Porqué en Berlín llama siempre el cartero dos veces.

Desde el sofá y con este libro entre las manos, nosotros también nos transformaremos en unos inquietos viajeros contagiándonos de su entusiasmo por la capital alemana. Guiados por el autor descubriremos el Berlín más extravagante y entrañable, dejándonos seducir por toda una serie de anécdotas personales que construyen esta original guía de viaje, salpicada de situaciones que desembocan en carcajadas.

Desde su peculiar punto de vista de moscovita de nacimiento pero berlinés de adopción, Kaminer nos va acercando a la cotidianidad urbana de ese Berlín que “ata”. En cada capítulo, y recogidos en un anexo final con informaciones prácticas como horarios y direcciones, el autor irá desgranando recomendaciones y susurrándonos al oído sus particulares “Geheimtipps” (“soplos”) que incluyen tanto los imprescindibles monumentos y museos como las carreras de cucarachas, los mercadillos, los circos infantiles, los cementerios, teatros, cafés y tiendas de moda, hasta las oseras o las peluquerías turcas.

Otros libros de Kaminer sobre Berlín son  “La Disco Rusa” o “Schonhauser Allee”.