viernes, 27 de enero de 2012

FEDERICO, EL PROTAGONISTA


Fuente: Deutsche Welle

Alemania recuerda el 24 de enero los 300 años del nacimiento de Federico el Grande, uno de los nombres más polémicos e influyentes de su historia, sin resolver las dramáticas contradicciones que rodean su figura.

¿Rey músico y supuesto autor del himno de España o estratega sangriento? ¿Reformista o déspota? ¿Ilustrado o antecesor de Hitler? Las diversas facetas del rey prusiano reflejan algunos de los dilemas de la identidad alemana y explican la fascinación que sigue produciendo tres siglos después.

"Rechazaba la idea de autenticidad", resumió al semanario "Die Zeit" el historiador Christopher Clark, de la Universidad de Cambridge, para explicar esa multiplicidad: "Su verdadera identidad consistía en fingir y representar papeles diversos".

Federico II el Grande nació en Berlín el 24 de enero de 1712. Desde muy pronto su carácter sensible y su inclinación por la literatura y las artes lo enfrentaron con su padre, el rey Guillermo I, modelo de rigor militarista y disciplina sin concesiones.

El joven heredero sólo vio posible una salida: la fuga. Pero su intento tuvo un desenlace trágico: Federico fue condenado a dos años de prisión, privado de la condición de príncipe heredero y obligado a presenciar la decapitación del teniente Hans Hermann von Katte, cómplice en el intento de fuga y posiblemente su amante.

En 1733 recuperó la condición de príncipe heredero al casarse con Isabel Cristina de Brunswick por orden familiar -los rumores de que nunca consumó el matrimonio alimentaron la hipótesis de su supuesta homosexualidad, nunca probada- y comenzó a relacionarse con diversos filósofos, entre ellos Voltaire.

Despotismo Ilustrado y talento militar

El largo reinado que inició tras la muerte de su padre (1740-1786) combinó los aspectos más progresistas del Despotismo Ilustrado con un descomunal talento militar que convirtió a Prusia en una potencia europea y sentó las bases del posterior Estado alemán.

Federico abolió así la tortura, fomentó la colonización de zonas despobladas del reino, desarrolló la industria y protegió las ciencias y las artes.

Él mismo llevó a cabo una notable labor creativa por la que "seguiría siendo recordado aunque no hubiese sido rey", según Clark. Federico fue poeta, compositor, eximio flautista y autor de estudios sobre filosofía del poder como "El Antimaquiavelo".

La leyenda lo sitúa incluso como creador del himno de España: Federico habría compuesto y regalado la Marcha Real a un militar español enviado a su corte por Carlos III para aprender las tácticas prusianas en pleno declive del poderío español.

En su otra cara, la belicista, el rey mantuvo una serie de guerras expansionistas con Austria y sus aliados que derivó en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), con la que Prusia se convirtió en potencia a costa de millones de vidas propias y ajenas.

Federico y los nazis: una inmoral apropiación

Federico fue uno de los modelos explotados por Adolf Hitler en la búsqueda de referentes históricos que justificaran su dictadura.
Clark se ríe de la fanática apropiación nazi de su figura: "¿Podía tener menos que ver con el personaje sutil, francófono, de sexualidad ambigua e intérprete de flauta que era Federico?".

Voltaire, huésped en el célebre palacio Sanssouci ("sin preocupaciones", en francés) que Federico tenía en Potsdam, describió al rey de este modo: soberano por la mañana, escritor por la tarde, filósofo durante el día y celestial en la mesa redonda por la noche.

Un maratón de muestras, conciertos, conferencias y obras de teatro recuerda desde el 24 de enero todas esas facetas en diversos puntos de Berlín y Brandeburgo, incluyendo una exposición en el Neues Palais (Nuevo Palacio) de Potsdam para la que se esperan 200.000 visitantes.